martes, 31 de octubre de 2023

El éxito no es un destino, es el camino

El éxito es una meta que muchas personas persiguen en sus vidas. Aunque la definición de éxito puede variar de persona a persona, generalmente se refiere a lograr un objetivo o meta deseada. Para algunos, esto puede significar alcanzar una posición profesional destacada, mientras que para otros puede significar tener una familia feliz y saludable. Independientemente de cómo se defina, el éxito requiere trabajo duro, perseverancia y compromiso.



El destino es otra palabra que a menudo se usa para describir el curso de la vida. Se cree que el destino es la fuerza que guía a una persona hacia un resultado específico. Muchas personas creen en el destino y sienten que sus vidas están predestinadas. Sin embargo, otros creen que el destino está en sus propias manos y que son responsables de crear su propio camino en la vida.

El camino que tomamos en la vida puede ser influenciado tanto por el éxito como por el destino. El camino que tomamos puede ser fácil o difícil, pero al final, es nuestra elección cómo lo recorremos. A veces, el camino que tomamos puede llevarnos a un éxito increíble, mientras que otras veces puede llevarnos a dificultades y desafíos que debemos superar. Lo importante es seguir adelante y nunca perder la esperanza de que podemos lograr nuestros objetivos.

sábado, 30 de julio de 2022

¿Qué es lo real?

 

En un capítulo de Los Simpson, más exactamente en el piloto de la serie, Bart le pregunta a Homero sobre la mente y lo real: Allí vemos que Homero define lo real como nada realmente y tiene razón: ateniéndonos a este concepto que es nada realmente hay certeza en sus palabras. ¿Por qué? Porque la realidad no es una sola y, entonces, ¿cómo podemos distinguir lo real de lo no-real?

Empecemos por definir que la realidad desde el coaching es la combinación de hechos + interpretaciones con lo cual y según nuestra propia experiencia, vivencias y carga cultural, podemos ver un hecho cómo una realidad, diferente de la realidad que puede tener otra persona del mismo suceso. Como ejemplo vamos a usar a la ciudad de Medellín. Medellín es una ciudad de contrastes en lo social, laboral, educativo… es muy diferente estar en un barrio como El Poblado a otro cómo Moravia. Las personas, la cultura, la educación que se tiene en estos puntos de la ciudad son diversos. Y sin embargo allí están separados por poco más de 8 kilómetros y 15 minutos en carro. Si le preguntásemos a dos habitantes de cada barrio de la misma edad, veríamos respuestas muy diferentes. Para uno sería una ciudad con calles ordenadas, limpia, silenciosa y con buenos bares y restaurantes. Para el otro, sería una ciudad de calles sinuosas, desordenada, ruidosa, de comidas caseras y lugares de fiesta popular. ¡Ahí les dejó para que busquen quien respondería que!

¿A qué se debe este fenómeno? A la interpretación que cada uno le da a la ciudad y al estilo de vida que llevan. Podríamos estar escuchando la descripción de la misma ciudad desde diferentes puntos, siendo el mismo territorio

La interpretación que cada uno le da a la vida, las vivencias y experiencias de cada quien, entran en la definición de realidad. Por eso lo real para unos es irreal para otros, mejor llamémoslo diferente. Interpretar un hecho entonces lo convierte en una definición propia de lo real. En otro ejemplo, trillado a mas no poder y me refiero al vaso medio lleno, medio vacío, dependerá de muchos factores personales el cómo veamos este vaso. Ahora bien, ¿Quién está en lo correcto y quien no? Todos y nadie a la vez. Lo correcto entonces aparece como un juicio que al ser emitido por un individuo es una percepción de las cosas, una manera de interpretar un hecho.

¿Qué hacer entonces cuándo dos realidades inconexas se enfrentan? Lo primero será entender que los hechos en si son neutros, las cosas no son ni buenas ni malas, solo son hechos. Para entender este punto, quiero que pensemos en la naturaleza. Ocurrió a comienzos de este año, en Brasil, el 8 de enero. En un lugar vacacional, una enorme masa de roca y tierra se desprendió, dejando un saldo de 7 personas fallecidas. Inmediatamente nos volcamos a las redes sociales a ver qué había pasado, como sucedió y empezamos a leer los comentarios. Hubo uno que me llamó la atención más que los demás y decía: “La naturaleza no es ni buena ni mala, solo está haciendo lo que sabe hacer: ser ella”

 

El comentario es muy crudo, sin embargo, es un hecho. La naturaleza no se dijo a sí misma: mira estas personas vacacionando, ¿Qué pasaría si este pedazo de roca cayera sobre ellos? El pedazo de roca solo se desprendió y las personas estaba allí. ¿Qué habría pasado si en vez de 7 fueran 70 los paseantes? ¿Y si no hubiese nadie allí en ese momento qué? De seguro las percepciones son muy diferentes respecto al mismo suceso en cada escenario. 7 muertos son una tragedia, 70 una catástrofe. Los adjetivos habrían cambiado por mucho y sería ya no algo local, sino de orden nacional: cerrarían el balneario, emprenderían diversos planes de acción y a futuro, lugares similares estarían vetados para el público. De no haber ocurrido estoy solo se hubiese desprendido una roca y caído sobre al agua, quizá no estaríamos hablando de esto hoy. Entonces, según las consecuencias, tenemos 3 diferentes realidades, todas reales y ninguna real en sí.

¿Qué hacer entonces? Aceptar primero el hecho que la realidad está determinada por el observador. Cada uno de nosotros es un observador diferente al otro y la visión de las cosas es tan diversa como nosotros. Entendiendo esto, podemos comprender entonces porque un hecho tiene tantas miradas y todas pueden enriquecer la discusión. No se trata de hacer que los demás piensen y vean el hecho cómo yo y entran desde allí a aniquilar la posición del otro (o al otro) con tal de imponer nuestra idea. Eso destruye la posibilidad de crecer desde las vivencias del otro e impiden el avance de las civilizaciones. Es claro que las conquistas, los procesos de colonización de un imperio, un reino, un país hacia otros, conlleva a la destrucción de la diversidad lingüística, cultural, vivencial del conquistado. Un informe de 2019 del Banco Mundial, expone que:

“La mitad de los idiomas que existen hoy en todo el

mundo se extinguirá durante este siglo. En el caso de 

América Latina y el Caribe, uno de cada 5 pueblos 

indígenas ya ha perdido su idioma nativo: en 44 de esos 

pueblos ahora hablan español y en 55 lo hacen en 

portugués”

Es decir. La riqueza inmaterial de los pueblos está desapareciendo, desde la perdida de su idioma nativo desplazado por idiomas foráneos. Se entiende también que en un mundo cada vez más conectado, se necesita de una unidad lingüística que ayude al desarrollo de actividades humanas como el comercio o la educación, pero, que esto conlleve a la desaparición de otros idiomas, es algo que no es poco importante. ¿Acaso no podrían convivir estas dos formas diferentes de ver el mundo, desde realidades lingüísticas diferentes? Y así como las lenguas, las ideas diversas des un mismo hecho podrían convivir y enriquecer la conversación.

El respeto entonces por la realidad e identidad del otro, la compresión de su mundo y el descubrimiento desde la diferencia de puntos en común, podría hacer de nuestras sociedades lugares más cordiales, mas vivibles, incluso más humanos. Comprender que desde las diferencias, con un poco de esfuerzo y superando el ego que nos lleva a querer convencer al otro que nuestra realidad es la única, nos puede llevar por un nuevo rumbo.

De esto que estoy en este momento hablando lo podríamos aplicar a nuestro país. A construir una realidad multicultural, multicolores, desde diferentes ángulos. Entender que somos un país diverso nos puede hacer dar el salto hacia adelante que nos ponga en la orbita mundial. No por lo que ahora es nuestro país a los ojos del mundo, sino porque seamos un ejemplo de trabajo en equipo, de riqueza cultural y de una realidad atravesada por diferentes visiones.

Tu tienes razón: también el otro y en ese universo de posibilidades, podemos encontrar cosas que de seguro nos van a servir y nos van a ayudar a crecer. 

Crezcamos

sábado, 23 de julio de 2022

Los Enemigos del Aprendizaje

Dentro del estudio del Coaching, en las competencias que se deben estudiar, hay una que me llama poderosamente la atención. De hecho, de mi certificación cómo Coach Ontológico, la primera clase y la que más recuerdo, es la que habla de los Enemigos del Aprendizaje: esta clase de enemigos no son los enemigos en la definición popular, sino que estos enemigos son aquellos que se oponen a uno.

En este contexto, este enemigo se ve como un opositor, un oponente, alguien que hace lo que esté a su alcance para evitar que logremos nuestros objetivos. Para el caso que tiene que ver con este espacio, vamos a hablar de Opositores al Aprendizaje.

Definido esto, los oponentes al aprendizaje se presentan ante nosotros no cómo factores externos, sino que se vienen como factores internos: acepto que muchos de estos factores están influenciados por elementos externos los cuales, en muchas ocasiones, son ajenos a nuestro control: lugar de nacimiento, padres, ambiente, condiciones socioeconómicas, etc.; todo esto crea en cada uno una idiosincrasia común, por ejemplo ser colombiano, y una personalidad propia (tímido, malgeniado, extrovertido, amable). Alí, en esa mezcla precisa de idiosincrasia y personalidad, se crea un mundo complejo, con sus Ángeles y Demonios

Los factores internos son los que, en ocasiones, nos impiden aprender. Son nuestros Oponentes: somos nuestro propio oponente.

II

El sabotaje es un proceso por el cual se realiza una modificación, destrucción, obstrucción o cualquier intervención en una operación ajena, con el propósito de obtener algún beneficio para uno mismo o un perjuicio intencionado. Auto-sabotaje es entonces aplicar un perjuicio en nuestra propia persona. ¿Cómo es ese auto-sabotaje? Aparece de muchas maneras, entre ellas decirnos palabras destructivas o lesivas para nuestra propia capacidad: “Yo soy malo para las matemáticas”, menospreciarnos: “Yo no soy tan inteligente” o de tajo: “Yo no soy capaz”. El auto-sabotaje, por lo general está acompañado de la incapacidad de accionar o de llevar cosas a cabo. Lo que muchas personas llaman pereza, por ejemplo, está traspasado por muchos elementos: miedo al fracaso, miedo al éxito, falta de confianza, exceso de confianza. Estas acciones y otras llevan a que siempre estemos dando un toque de auto-sabotaje en nuestra vida y además, ese acto nos lleva a la Profecía Autocumplida: “ves, te lo dije: no soy capaz”, apareciendo un elemento fundamental de nuestra experiencia de vida: el sesgo de confirmación. Muchos de nuestros actos fallidos, producto del auto-sabotaje, confirman lo que para nuestros oídos es una verdad irrefutable: nuestra incapacidad de hacer o en este caso, de aprender.

 

III

El aprendizaje desde el coaching, lleva un elemento adicional a la mera adquisición de conocimiento: el accionar. Cuando en nuestra vida incorporamos un conocimiento y lo ponemos en práctica, ejercemos una profesión o un arte: ser financiero, músico, futbolista… Del aprendizaje que nos estamos ocupando en este espacio es del aprendizaje que nos lleva a trascender. Ese trascender, cómo caminar hacia algo más elevado se consigue desde el aprendizaje. Llegados a este punto, vamos a analizar los opositores a aprender que podemos llegar a tener.

1.       La zona de Confort: Es ese lugar maravilloso donde nos encontramos felices, donde todo es perfecto y estamos bien. En la zona de confort, están sus aliados, como el “no necesito aprender más”, el “así estoy bien” y el “¿Si todo funciona, para que lo vamos a cambiar?” Afuera de La zona de confort está la zona de expansión, donde tenemos que evolucionar para poder romper con las viejas ideas que nos impiden dar el paso hacia adelante: la zona de confort son esos cinco minutos más en la cama (que a veces se vuelven media hora), es preferir la novela a las diez páginas del libro y el postrecito, porque es pequeñito y no me hace daño, que salir a caminar treinta minutos.


el   "...no reconocernos cómo seres incompletos, que podemos aspirar a aprender y, sobre todo, que nos podemos dejar enseñar, que podemos salir del espacio de ignorancia que habitamos para ir a por el nuevo conocimiento, es lo que yo hoy llamo falta de humildad."


2.       El miedo: ¿A qué tenemos miedo? Los únicos miedos naturales del hombre son dos y solo dos: a la oscuridad y a los ruidos fuertes. Tenemos entonces muchos miedos que no deberíamos de cargar: a equivocarnos, a no ser aceptados, a no caer bien. Esos miedos nos detienen al momento de querer aprender, nos impiden ir más allá: decir “no se” en la época actual, donde el conocimiento está al alcance de nuestras manos, en la época de los opinómetros de profesión e intelectuales de redes sociales, es ponerse una sentencia, un INRI pesado de llevar. El miedo a decir “no se” es uno de mis opositores favoritos: luché con el miedo a “no saber”, como si estuviera obligado a saberlo todo. El “no saber” es un acto maravilloso, que nos saca del acto arrogante de creer saberlo todo y perder la oportunidad de aprender nuevas cosas. El miedo social, el que nos impide aprender, es uno de mis oponentes favoritos. A veces me propone dejarle tomar las riendas, sin embargo, ahí vamos en la lucha


Image by Gerd Altmann from Pixabay


3.       La negación: es que es más fácil decir “No necesito más” que decir “quiero más”. Porque el “Quiero más” implica algo que es doloroso como un parto: el niño al nacer llora porque siente frío, porque ya no está seguro, nadando en líquido amniótico y parasitando la madre. Ahora debe respirar por si mismo, tendrá que esperar los horarios de alimentación, el sentirse sucio, el tener que empezar a sobrevivir en un lugar hostil. El salir de la zona de confort, el ir hacia la zona de expansión, allá dónde hay que aprender nuevas cosas, es tanto o más doloroso de lo que pensamos. Es un renacer: es un parto. El bebé no tiene otra opción. Nosotros sí y cómo tenemos opciones nos evitamos el dolor, nos evitamos el sentir frío, hambre, el tener que valernos de maneras diferentes y entonces, el miedo nos paraliza. Recuerdan lo que dije hace unos minutos: Los únicos miedos naturales del hombre, son dos y solo dos: a la oscuridad y a los ruidos fuertes. Lo demás son excusas para no hacer las cosas, para no accionar y completar el proceso de aprendizaje: No necesito más, para que si así estoy bien. Nos negamos a la posibilidad que podemos ir por más, que estamos bien pero que podemos estar mejor.

4.       La Falta de humildad. Y entonces César, ¿Qué es humildad? Desde siempre en nuestra cultura latina, influenciada fuertemente por los preceptos católicos, la humildad la asociamos con pobreza y la pobreza con el premio definitivo del más allá. Por eso, el concepto de humildad en algunas ocasiones se convierte en una carta comodín que nos saca de cualquier embrollo: “Tan bella esa persona, cómo es de humilde” para referirnos a alguien bondadoso, amable, silente. “¡Sea humilde!” se le dice a alguien que no reconoce sus errores y encima es grosero. Para esta ocasión consulté varias definiciones de humildad y varias apuntan a lo mismo y es esta: “virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia” Es entonces decir que, la persona humilde es aquella que reconoce que es un ser falible, que le faltan conocimientos y que puede aspirar, mediante el estudio, la lectura y la escucha el aprender cosas y salir de ese estado de ignorancia que puede ser de varias clases: reconocer lo que no se sabe(sé que no sé) y desconocer que algo no se sabe (no sé qué no se). Desde que se tenga la suficiente valentía de reconocer que no sabemos y que podemos aprender, estaremos actuando con humildad. Lo contrario, el no reconocernos cómo seres incompletos, que podemos aspirar a aprender y, sobre todo, que nos podemos dejar enseñar, que podemos salir del espacio de ignorancia que habitamos para ir a por el nuevo conocimiento, es lo que yo hoy llamo falta de humildad. En el contexto lingüístico, lo contrario a la humildad es la soberbia.

 
Y entonces ¿qué hacer para derrotar a estos oponentes? Hay varios caminos, que todos empiezan en un mismo lugar: el deseo de cambiar algo, de mejorar un aspecto de nuestra vida. Si cada año es el mismo transcurrir de la vida, si no pasa nada nuevo, si como dicen los abuelos: “La misma barca, atravesando el mismo río” y ya no se quiere más de lo mismo, ahí está nuestro deseo. El deseo es la cuota inicial de esa nueva vida, es nuestra motivación. La motivación, a su vez no es suficiente: se debe acompañar de la fuerza de voluntad, la persistencia, constancia y disciplina de hacer las cosas. Haga una prueba que es más una invitación: camine todos los días por 30 minutos: la caminata para el trabajo no cuenta. Camine 30 minutos, solo eso sin faltar ninguno de los días durante 30 días. Así se dará cuenta si se es una persona constante o no: adicional ganará el beneficio de la mejorar su salud y de paso bajará esos kilos de más. Solo eso le pido.
En esta parte quiero que preste mucha atención, es la parte más importante de este podcast: Debe estar preparado para fallar y debe abrazar esa falla como suya, como parte de su proceso hacia afuera de su zona de confort, hacia la zona de expansión y aprendizaje: lo van a asaltar las dudas, el cansancio, la desesperanza. Tenga una buena dosis de temple y de tolerancia al fracaso. Este camino no es lineal. Tiene sus altas y sus bajas. Prepárese a que Instagram lo llame. Prepárese porque viene la maratón de su serie favorita, la novela o El Desafío The Box. No estoy diciendo (ya lo dije en otro espacio) que no lo haga: hágalo si, pero con moderación. Entendido este punto empezará a aparecer en la vida algo que antes no estaba: conciencia. Cuando esta aparece llegan poderosos aliados a auxiliarlo en la batalla que está librando: usted no está solo. Tiene a la conciencia, la humildad, el deseo, la constancia de su parte. Ellos están ahí siempre que los invoque. El aprendizaje siempre que se siga el camino de la constancia, el consejo de la humildad, la fuerza del deseo y la disciplina, traerán a su vida cómo premio máximo a la Sabiduría. No como un anciano de barbas largas, sino cómo esa capacidad de emprender proyectos nuevos y de encarar cada nuevo camino con esperanza. 

El aprendizaje está al día de hoy, a la mano de todos (de hecho, en este momento quizá lo tenga en sus manos o en su bolsillo): úselo.

jueves, 7 de julio de 2022

La Posibilidad del Perdón

En los últimos días, acá en mi país se ha venido hablando mucho acerca del tema de la paz; en el informe final de la Comisión de la Verdad, se hizo un énfasis especial en el tema que contar la verdad no puede ser usado como un instrumento de venganza. En su presentación del informe final, el Padre de Roux, hablaba justamente de eso y el presidente electo Gustavo Petro, habla siempre del perdón, cómo uno de los componentes de la búsqueda de la paz.

El perdón tiene una definición un tanto borrosa para nosotros

No por la complejidad de lo que se promulga allí, sino por la poca aceptación que tenemos del concepto. En la página de la Clínica Mayo, en la sección “Estilo de vida Saludable “, trae una definición de perdón que, en lo personal, me parece precisa para definir el fenómeno del perdón y la idiosincrasia nuestra: “Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza”. (Mayo, 2022)

Y esto contrasta con la definición popular que tenemos y que oímos muchas veces, en boca de familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.; “Yo perdono, pero no olvido”

Ahora, el no olvidar conlleva necesariamente a alimentar un rencor, un sentimiento de venganza, un sentimiento de que algo me falta para terminar de estar bien. A lo largo de muchas conversaciones con diferentes tipos de personas, ese “algo” que falta es el deseo de ver a la o las personas, el sufrir el mismo o más dolor del que yo fui víctima. En el momento en que se pueda configurar la venganza, se tendrá la “Paz” que esta persona requiere; ahora quien fue víctima, ¡se convierte en victimario! Y el ciclo continua…

Una paz no se puede construir así. Y la paz no es la que se negocia con los grupos armados, no. La paz es la que construimos nosotros a diario: con el hermano, con el vecino, con el compañero de trabajo. La paz se construye desde el interior de nuestro hogar.

 

Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza”.

Para poder entonces hablar de una paz verdadera, retomemos el tema del perdón. No hay perdón sin olvido de la afrenta recibida, sin la posibilidad de soltar ese pasado que nos aflige (porque así lo decidimos), hacer un borrón y cuenta nueva y seguir adelante. ¿Qué tan difícil puede ser? Requiere de ciertos requisitos:

1.       Entender lo que sucedió en su momento y comprender el contexto de dicho momento, toda vez que una acción sin contexto, carece de sentido (ya hablaremos en otro espacio de la neutralidad de los actos)

2.       Comprender los motivos o los sin sentidos de la situación y cuál fue su influencia para la realización de la afrenta recibida

3.       Validar con el otro (si es posible) que ocurrió y expresar el malestar que se recibió en su momento: es decir, que el otro entienda que lo que hizo fue un acto dañino.

4.       Cuantificar la ofensa y el daño recibido: ¿es tan grande como se cree que es?

5.       Entender que participación tuvimos y cuanta responsabilidad (por acción u omisión) de lo ocurrido puede recaer en nosotros

6.       Perdonarnos a nosotros mismos

7.       Perdonar y olvidar al o los causantes de dicho suceso

8.       Soltar este evento, entendiendo que ya dicho evento pasó y que solo se está repitiendo en nuestra mente.


9.       Empezar una nueva relación, consigo mismo, libre de ese peso que implica la Sed de Venganza que nos acompañaba

10.   Si es posible, con el (los) causantes de dicho mal, empezar una relación desde el perdón, el respeto y el compromiso que situaciones similares no vuelvan a darse

Esto es parte de un trabajo de limpieza mental que se debe hacer. Los colombianos, los humanos mejor aún, debemos trabajar desde nuestro interior para promover una sana relación con nosotros. Sin ataduras al pasado que nada nuevo nos puede ofrecer; el pasado no tiene nuevas frases para decirnos. El solo sabe repetir lo que ya está escrito y adicional, lo que queremos escuchar. Debemos tener la capacidad de escuchar otras voces, voces del futuro que nos muestren un camino diferente.

Dentro de este trabajo de limpieza mental está la tarea del soltar. Soltar no es más que dejar ir para tener la posibilidad de recibir lo nuevo. Ese dolor de hace tantos años, ese anhelo al pasado porqué “Todo tiempo pasado fue mejor”; para nosotros, es poca la posibilidad que tienen los otros de redimirse y de cambiar: eso es lo que debemos soltar. Escuché alguna vez que el ser humano no es consciente de su propia vida ni la valora como es, porque tiene la idea de la inmortalidad, y siempre está pensando en la muerte como un enemigo lejano que nunca le va a tocar; a manera de símil, podemos comparar esa situación con la posibilidad del perdón al otro: creemos que somos inmunes al error y que solo es una cuestión del otro. ¿Qué creen que pasará por nuestra mente cuándo seamos nosotros los NO Perdonados?

Abramos las posibilidades de ver al otro con misericordia: Wikipedia la define como “la disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación.” (Wikipedia, 2022). La definición está alejada de todo halo religioso y centra en cualidades y actividades humanas: Compasión, sufrimiento ajeno, amabilidad, asistencia, perdón, reconciliación.

Se me ocurre, llegado a este punto que la falta o la perdida de la capacidad de perdón, tiene que ver con nuestra falta de humanidad, o al revés: hemos perdido el sentido de humanidad a tal punto que no vemos la necesidad de perdonar. Frases cómo “Errar es humano y perdonar Divino”, o “El Perdón lo otorga Dios”, nos han desligado, nos han quitado la responsabilidad de incluir en nuestras vidas el regalo del perdón: ese vecino que…, el hermano que me hizo…, mis padres que…, les pregunto a las personas que viven con Dios en la boca (más no en el corazón): ¿Creen que Dios se va a meter en los $50000-USD12 que esa persona no les pago y que nunca pudo perdonar por eso? (por cierto, si esa es la situación simplemente no le vuelva a prestar dinero a esta persona, pero deje de meter inteligencias superiores en peleas de $50000-USD12)

 

“¿Qué creen que pasará por nuestra mente cuándo seamos nosotros los NO Perdonados?”

No quiero meterme en asuntos religiosos, solo uso esta idea para ver que la mayoría de nuestros conflictos diarios, se pueden resolver de diversas maneras, pensadas y menos emocionales: dialogue, escuche, de la oportunidad que el otro diga lo que pasó, dimensione realmente lo que pasó, perdone, olvide, limpie y dele a la vida una segunda oportunidad. Por cierto, ¿sabe en este momento para quien es la otra oportunidad?

 

 

 

lunes, 4 de julio de 2022

La Magia de las Redes Sociales

Me sorprendo a mi mismo pasando horas, mañanas tardes enteras viendo videos de Kwai, TikTok o Instagram. 

Es curioso cómo estas redes sociales tienen el encanto para hacer que no quieras despegarte de ellas. Un video es mejor que el anterior, cada foto es más nítida que su predecesora y la expectativa por el siguiente post, es cada vez más alta. Parece que estas inteligencias artificiales nos conocieran mejor de lo que nosotros nos conocemos. Saben que queremos, saben que no queremos y siempre nos preguntan: ¿Que contenido quieres ver?

En las redes sociales creemos encontrar el escape perfecto para nuestro día a día. Vivo en un pequeño pueblo al sur de Medellín, llamado Caldas. En metro son 30 desde mi lugar de trabajo. Siempre que usaba el metro, hacía lo mismo: tomaba mi teléfono y me sumergía en el:

Leía las noticias, en Twitter

Veía los últimos acontecimientos en YouTube

Iba a Instagram a conocer paisajes exuberantes, personas famosas viviendo su vida, supermodelos...

Le daba "Me Gusta" a las fotos de mis 'amigos' en Facebook

Aprendía bailes en Tiktok o ver la Telenovela de Kwai...

Eso para mi era lo real


Un día, decidí levantar mi cabeza, saqué mis ojos de la pantalla de 6.67" de mi teléfono y vi la realidad (la real)

En un vagón del metro de caben alrededor de 300 personas, a full. Siendo modestos en los cálculos, a la hora que uso el sistema, en un vagón pueden haber 100-120 personas. Y saben que estábamos haciendo casi todos en esos momentos:

Leer las noticias en Twitter

Ver los últimos acontecimientos en YouTube

Ir a Instagram a conocer paisajes exuberantes, personas famosas viviendo su vida, supermodelos...

Dar "Me Gusta" a las fotos de sus 'amigos' en Facebook

Aprender bailes en Tiktok o la Telenovela de Kwai...

¡Todos estábamos haciendo lo mismo!


"En las redes sociales creemos encontrar el escape perfecto para nuestro día a día"


Y empecé a pensar: ¿Que estoy haciendo viviendo la vida de otros? ¿Cuanta dificultad se nos está haciendo vivir nuestra propia vida?

Nos volvimos expertos en ver la vida pasar. Anhelamos el cuerpo perfecto, la casa perfecta, las vacaciones perfectas. Imitamos las poses de los famosos en Instagram, nos asombramos de la calidad de los videos de YouTube, aprendemos a bailar como en Tiktok y somos expertos en relacionarnos por WhatsApp: el mundo ha cambiado tanto que, ahora mismo es más delicado no contestar los mensajes de WhatsApp (o guasá, como le llamo de cariño), que una llamada telefónica, de las normalitas, de las de toda la vida. Y peor aún si dejas "en Visto" Y ni que decir de la cantidad de grupos en que te meten, muchas veces sin querer.

Para ir dejando en paz a guasá, me parece muy curioso lo siguiente y de seguro, a muchos les ha pasado. Antes de seguir quiero dar una opinión personal: pido disculpas porque también lo he hecho. Aquí vamos:

Un mensaje de guasá de más de 30 segundos, ya merece de una llamada (gástele el minuto)

Lo curioso que me parece a mi es que las personas prefieren enviarse audios de minutos enteros y se pasan en esa dinámica conversaciones enteras. Acá me surge una pregunta: ¿Es más fácil llevar una conversación inconexa, a punta de mensajes espaciados, sin oportunidad de interacción en el momento, que una conversación normal (así sea por teléfono), que tenga un hilo conductor sobre lo conversado? !Conozco personas que pelean por WhatsApp!

Cuando caí en cuenta de esta "Realidad" decidí tomar cartas en el asunto. Ahora no piensen que corte mis redes por completo (¡!), solo que les cambié el enfoque

Lo primero que hice fue una "limpieza social" de mis redes: dejé de seguir personas que no conozco o que de plano no me aportan nada. Dejé luego de seguir tendencias dañinas, Hashtags de odio o discriminación burla o desprecio por otros, deje de querer bailar con el último audio de moda y dejé de ver la telenovela de Kwai (pero es que son tan deliciosas, con sus malos actores y pobres locaciones que...)

No es fácil: el monstruo se resiste a perder: eventualmente me publicita lugares espectaculares y me invita a conocerlos, con tarifas rebajadas y ofertas de último minuto (y pague con su tarjeta de crédito a 12 meses sin intereses). Me envía la última foto más sensual de la modelo de turno por Instagram y YouTube el último video con la opinión política de mi preferencia, don de me está diciendo: Estás en lo correcto, los demás no. Twitter me pone de manifiesto tendencias que son reales (Claro, cómo no, 40000 personas están hablando de lo mismo, debe ser real)


"...es cuestión de preguntarse: "¿Esto es real?" Antes de compartirlo, para no correr el riesgo de ser multiplicadores de mentiras o verdades a medias"


Luego de eso, empecé por definir que me gusta y que no. Y a eso empecé a apuntarle, a buscar dichas cosas que si me interesan y no lo que me publicitan. Empecé a desechar todo aquello que no me aporta o que me puede hacer pasar por real una tendencia que en muchas ocasiones, son pagadas o creadas por inteligencias artificiales (el tema es buenísimo e interesante). Me suscribí a canales de Audiolibros, canales que me aporten algo, que me enseñen algo: decidí educar al algoritmo (y sacar a las Kardashians de mis redes sociales)

El siguiente paso lo estoy dando ahora mismo: trato desde mi posición de aportar algo diferente. En la red social que más interactúo es en Kwai. Allí tengo un pequeño grupo de seguidores que me he ganado a punta de hacer videos de coaching. Mi hija mayor, que tiene un resto de seguidores en TikTok me dice: "Papá, tienes muchos seguidores en una red social que está hecha para otras cosas menos para educarse" ¡Wow! 

Con todo esto quiero invitarte entonces a hacer uno uso responsable de las redes sociales. No es dejarlas de usar. Es usarlas bien, buscar aprender cosas nuevas, afianzar tus conocimientos de algo. No es creer ciegamente lo que dicen las cadenas de WhatsApp o los post de Facebook: es cuestión de preguntarse: "¿Esto es real?" Antes de compartirlo, para no correr el riesgo de ser multiplicadores de mentiras o de  verdades a medias

Te invito, te hago un llamado sincero a que hagas parte de esta revolución: si sabes hacer algo y es o crees que puede ser valioso, compártelo con el mundo. Súbete al tren de esta revolución tecnológica creando contenido. No mires más la vida de otros, crea tu vida. Descubre lugares tu mismo, conoce personas (en persona), lee libros, conversa y compártenos que aprendiste: todas las personas del mundo tienen algo que enseñar; esto no es de tener o no educación o títulos universitarios. Te lo repito:

todas las personas del mundo tienen algo que enseñar

Una de mis películas favoritas es "Bruce Almighty", acá llamada "Todopoderoso", con Jim Carrey. En los minutos finales de la película, se ve a Bruce (Jim Carrey) hablando con Dios (Morgan Freeman), el dialogo es corto, pero profundo (acá en el post dejo el enlace). La conclusión de ese diálogo, que voy a usar cómo final de este post es

"Se el Milagro"


https://www.youtube.com/watch?v=8lSgxB0MJZY



domingo, 6 de febrero de 2022

El Sobre

           El 4 de febrero de 2022, cómo parte de un entrenamiento, fui a entregar un sobre. Este contenía una carta cuyo texto hoy, aún ignoro. Las condiciones de entrega, simples: darlo a una persona desconocida a cambio de algo que representara valor para esta persona y que no fuera dinero; tampoco podía decirle que estaba en un entrenamiento. ¿Fácil? Se ve fácil, más no lo es tanto

El sobre logré entregarlo a la cuarta persona que abordé; en realidad fue a la quinta persona, toda vez que a una de las que vi como posible receptor de mi sobre, dudé y dejé pasar (ahora que lo pienso, esa persona pudo ser la indicada y yo la dejé ir, le quité la oportunidad de recibir el sobre)


YO

              Encaré el reto con mucha seriedad sin embargo lo tomé como algo fácil de hacer pues, ¿Qué tan difícil puede ser entregar un sobre y pedir algo a cambio que no sea dinero?



I

La primera persona estaba frente a su casa haciendo cosas que se hacen al frente de la casa: la saludé, le hablé y expliqué la dinámica y al final, con una mezcla de desconfianza y temor (¿?) me dijo: "NO QUIERO"

¿Cuántas veces desaprovechamos oportunidades por decir NO QUIERO? ¿Cuántas veces no vamos más allá y perdemos opciones de conseguir algo valioso por actuar desde el miedo? También ¿Cuántas veces no somos capaces de enviar el mensaje correcto, que rompa las barreras del miedo y nos permita entregar algo valioso que tenemos para dar? Me alejé de allí agradeciendo este aprendizaje y rumbo a entregar el sobre


II  

Caminé unas cuadras más y vi a un posible receptor: una chica que caminaba rumbo a mi... cuando le iba a hablar, dudé. Me intimidó su belleza y no me sentí interesante para exponerle mi idea. Así mismo pasa con la vida: sentimos que no somos dignos, buenos, atractivos, para algo o alguien, que no somos merecedores de eso que queremos y dejamos que las oportunidades se pasen delante de nosotros, dejándonos un mal sabor de boca.


III 

 A la siguiente persona, la abordé con un discurso más elaborado y no tomando el ejercicio tan a la ligera: esta persona me escuchó con atención, se interesó por la oferta y al final declinó. ¿La razón?: "Yo acá no tengo nada de valor" ¡! En ocasiones no entendemos el significado de nuestras palabras y la connotación que estas tienen. Decir "No tengo nada de valor", representa el no apreciar tantas cosas buenas que tenemos; es restarnos importancia y decirnos: "Nada en ti es valioso" sin entender que nuestra vida es valiosa y que cada aspecto de ella es importante, que lo que considero mínimo, puede llegar a ser lo más grande para otros. Nuestra vida es valiosa, nuestros pensamientos, ideas, expectativas, sueños, son muy valiosos.

En ocasiones no entendemos el significado de nuestras palabras y la connotación que estas tienen. Decir "No tengo nada de valor", representa el no apreciar tantas cosas buenas que tenemos

IV 

La cuarta persona que abordé fue un momento muy revelador, puesto que primero lo dudé y luego cuándo me atreví a hacerlo, esperé hasta el "momento adecuado". ¿Cuándo es el momento adecuado? En ese instante aprendí que el MOMENTO ADECUADO es AHORA. Cuando encontré dicho momento, ya con más experiencia de como abordar las personas y vender mi idea. La respuesta de esta persona, sin escuchar siquiera la propuesta fue "NO TENGO TIEMPO" ¿Cuántas veces no "tenemos tiempo", para escuchar una buena propuesta, una idea valiosa y dejamos ir oportunidades de éxito? O simplemente tampoco tenemos tiempo para hacer una pausa. El tiempo se ha vuelto una excusa excelente, porque siempre ESTAMOS DE AFÁN o MUY OCUPADOS

Final 

Con todas estas herramientas adquiridas: experiencias pasadas, mejora del discurso, mejor lenguaje, actitud, finalmente logré entregar el sobre.

Para ella fue la oportunidad de soltar, de desprenderse, de desapegarse de algo valioso y entregarlo a un desconocido a cambio de una carta; es la aventura de arriesgarse a lo que no sabemos que va a pasar, a cambiar lo cierto por lo incierto, a ver más allá, a no tener miedo. Ella venció el temor, la idea que puede ser valiosa y tomar el tiempo de escuchar. Para mi, la oportunidad de romper con los paradigmas, de acercarme a las personas, de no esperar el momento adecuado, de no permitirme el dejar pasar la oportunidad por no creerme merecedor y al final ser capaz de dar algo valioso. Vencí mis temores de abordar a un desconocido para entregarle un sobre que desconocía (desconozco aún a la fecha de escribir este blog) su contenido y logré que esta persona entregara algo de valor para ella, por un incierto. 

Y tu que me lees, ¿te atreves a dar ese paso en el camino de superar tus temores?

 

viernes, 31 de diciembre de 2021

Gracias 2021, bienvenido 2022

Estamos llegando al final de otro año. Este 2021 nos trajo muchas cosas unas buenas y otras no tanto. Poder llegar a este día es ya por si mismo un logro... 

¿Cuántos hoy no están con nosotros? A  ti que estás leyendo esto, te agradezco tu estar ahí. Agradezco todos y cada uno de los pequeños momentos que pudimos compartir. Agradezco también cuando no estuvimos, pues en ese momento que por muchas cosas no pudimos estar, descubrí que no hay distancia fisica o temporal que me haya impedido pensar en ti y desearte lo mejor. Agradezco tu paciencia conmigo, agradezco lo que me enseñaste y lo que me permitiste brindar a lo largo de este maravilloso año


Deseo para ti los mejor de la vida en este 2022. Que me brindes el maravilloso regalo de tu amistad y me permitas compartir de nuevo este año. Que podamos aprender juntos tantas cosas y me tengas en tus oraciones como yo te tengo en las mías


Gracias por estar permitirme estar en tu vida. Acá estaré para ti.


Un abrazo

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