sábado, 30 de julio de 2022

¿Qué es lo real?

 

En un capítulo de Los Simpson, más exactamente en el piloto de la serie, Bart le pregunta a Homero sobre la mente y lo real: Allí vemos que Homero define lo real como nada realmente y tiene razón: ateniéndonos a este concepto que es nada realmente hay certeza en sus palabras. ¿Por qué? Porque la realidad no es una sola y, entonces, ¿cómo podemos distinguir lo real de lo no-real?

Empecemos por definir que la realidad desde el coaching es la combinación de hechos + interpretaciones con lo cual y según nuestra propia experiencia, vivencias y carga cultural, podemos ver un hecho cómo una realidad, diferente de la realidad que puede tener otra persona del mismo suceso. Como ejemplo vamos a usar a la ciudad de Medellín. Medellín es una ciudad de contrastes en lo social, laboral, educativo… es muy diferente estar en un barrio como El Poblado a otro cómo Moravia. Las personas, la cultura, la educación que se tiene en estos puntos de la ciudad son diversos. Y sin embargo allí están separados por poco más de 8 kilómetros y 15 minutos en carro. Si le preguntásemos a dos habitantes de cada barrio de la misma edad, veríamos respuestas muy diferentes. Para uno sería una ciudad con calles ordenadas, limpia, silenciosa y con buenos bares y restaurantes. Para el otro, sería una ciudad de calles sinuosas, desordenada, ruidosa, de comidas caseras y lugares de fiesta popular. ¡Ahí les dejó para que busquen quien respondería que!

¿A qué se debe este fenómeno? A la interpretación que cada uno le da a la ciudad y al estilo de vida que llevan. Podríamos estar escuchando la descripción de la misma ciudad desde diferentes puntos, siendo el mismo territorio

La interpretación que cada uno le da a la vida, las vivencias y experiencias de cada quien, entran en la definición de realidad. Por eso lo real para unos es irreal para otros, mejor llamémoslo diferente. Interpretar un hecho entonces lo convierte en una definición propia de lo real. En otro ejemplo, trillado a mas no poder y me refiero al vaso medio lleno, medio vacío, dependerá de muchos factores personales el cómo veamos este vaso. Ahora bien, ¿Quién está en lo correcto y quien no? Todos y nadie a la vez. Lo correcto entonces aparece como un juicio que al ser emitido por un individuo es una percepción de las cosas, una manera de interpretar un hecho.

¿Qué hacer entonces cuándo dos realidades inconexas se enfrentan? Lo primero será entender que los hechos en si son neutros, las cosas no son ni buenas ni malas, solo son hechos. Para entender este punto, quiero que pensemos en la naturaleza. Ocurrió a comienzos de este año, en Brasil, el 8 de enero. En un lugar vacacional, una enorme masa de roca y tierra se desprendió, dejando un saldo de 7 personas fallecidas. Inmediatamente nos volcamos a las redes sociales a ver qué había pasado, como sucedió y empezamos a leer los comentarios. Hubo uno que me llamó la atención más que los demás y decía: “La naturaleza no es ni buena ni mala, solo está haciendo lo que sabe hacer: ser ella”

 

El comentario es muy crudo, sin embargo, es un hecho. La naturaleza no se dijo a sí misma: mira estas personas vacacionando, ¿Qué pasaría si este pedazo de roca cayera sobre ellos? El pedazo de roca solo se desprendió y las personas estaba allí. ¿Qué habría pasado si en vez de 7 fueran 70 los paseantes? ¿Y si no hubiese nadie allí en ese momento qué? De seguro las percepciones son muy diferentes respecto al mismo suceso en cada escenario. 7 muertos son una tragedia, 70 una catástrofe. Los adjetivos habrían cambiado por mucho y sería ya no algo local, sino de orden nacional: cerrarían el balneario, emprenderían diversos planes de acción y a futuro, lugares similares estarían vetados para el público. De no haber ocurrido estoy solo se hubiese desprendido una roca y caído sobre al agua, quizá no estaríamos hablando de esto hoy. Entonces, según las consecuencias, tenemos 3 diferentes realidades, todas reales y ninguna real en sí.

¿Qué hacer entonces? Aceptar primero el hecho que la realidad está determinada por el observador. Cada uno de nosotros es un observador diferente al otro y la visión de las cosas es tan diversa como nosotros. Entendiendo esto, podemos comprender entonces porque un hecho tiene tantas miradas y todas pueden enriquecer la discusión. No se trata de hacer que los demás piensen y vean el hecho cómo yo y entran desde allí a aniquilar la posición del otro (o al otro) con tal de imponer nuestra idea. Eso destruye la posibilidad de crecer desde las vivencias del otro e impiden el avance de las civilizaciones. Es claro que las conquistas, los procesos de colonización de un imperio, un reino, un país hacia otros, conlleva a la destrucción de la diversidad lingüística, cultural, vivencial del conquistado. Un informe de 2019 del Banco Mundial, expone que:

“La mitad de los idiomas que existen hoy en todo el

mundo se extinguirá durante este siglo. En el caso de 

América Latina y el Caribe, uno de cada 5 pueblos 

indígenas ya ha perdido su idioma nativo: en 44 de esos 

pueblos ahora hablan español y en 55 lo hacen en 

portugués”

Es decir. La riqueza inmaterial de los pueblos está desapareciendo, desde la perdida de su idioma nativo desplazado por idiomas foráneos. Se entiende también que en un mundo cada vez más conectado, se necesita de una unidad lingüística que ayude al desarrollo de actividades humanas como el comercio o la educación, pero, que esto conlleve a la desaparición de otros idiomas, es algo que no es poco importante. ¿Acaso no podrían convivir estas dos formas diferentes de ver el mundo, desde realidades lingüísticas diferentes? Y así como las lenguas, las ideas diversas des un mismo hecho podrían convivir y enriquecer la conversación.

El respeto entonces por la realidad e identidad del otro, la compresión de su mundo y el descubrimiento desde la diferencia de puntos en común, podría hacer de nuestras sociedades lugares más cordiales, mas vivibles, incluso más humanos. Comprender que desde las diferencias, con un poco de esfuerzo y superando el ego que nos lleva a querer convencer al otro que nuestra realidad es la única, nos puede llevar por un nuevo rumbo.

De esto que estoy en este momento hablando lo podríamos aplicar a nuestro país. A construir una realidad multicultural, multicolores, desde diferentes ángulos. Entender que somos un país diverso nos puede hacer dar el salto hacia adelante que nos ponga en la orbita mundial. No por lo que ahora es nuestro país a los ojos del mundo, sino porque seamos un ejemplo de trabajo en equipo, de riqueza cultural y de una realidad atravesada por diferentes visiones.

Tu tienes razón: también el otro y en ese universo de posibilidades, podemos encontrar cosas que de seguro nos van a servir y nos van a ayudar a crecer. 

Crezcamos

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