En un capítulo de Los Simpson, más exactamente en el piloto de la serie, Bart le pregunta a Homero sobre la mente y lo real: Allí vemos que Homero define lo real como nada realmente y tiene razón: ateniéndonos a este concepto que es nada realmente hay certeza en sus palabras. ¿Por qué? Porque la realidad no es una sola y, entonces, ¿cómo podemos distinguir lo real de lo no-real?
Empecemos por definir que la realidad desde el coaching es la
combinación de hechos + interpretaciones con lo cual y según nuestra propia
experiencia, vivencias y carga cultural, podemos ver un hecho cómo una
realidad, diferente de la realidad que puede tener otra persona del mismo
suceso. Como ejemplo vamos a usar a la ciudad de Medellín. Medellín es una
ciudad de contrastes en lo social, laboral, educativo… es muy diferente estar
en un barrio como El Poblado a otro cómo Moravia. Las personas, la cultura, la
educación que se tiene en estos puntos de la ciudad son diversos. Y sin embargo
allí están separados por poco más de 8 kilómetros y 15 minutos en carro. Si le
preguntásemos a dos habitantes de cada barrio de la misma edad, veríamos
respuestas muy diferentes. Para uno sería una ciudad con calles ordenadas,
limpia, silenciosa y con buenos bares y restaurantes. Para el otro, sería una
ciudad de calles sinuosas, desordenada, ruidosa, de comidas caseras y lugares
de fiesta popular. ¡Ahí les dejó para que busquen quien respondería que!
¿A qué se debe este fenómeno? A la
interpretación que cada uno le da a la ciudad y al estilo de vida que llevan. Podríamos
estar escuchando la descripción de la misma ciudad desde diferentes puntos,
siendo el mismo territorio
La interpretación que cada uno le da a la vida,
las vivencias y experiencias de cada quien, entran en la definición de realidad.
Por eso lo real para unos es irreal para otros, mejor llamémoslo diferente. Interpretar
un hecho entonces lo convierte en una definición propia de lo real. En otro
ejemplo, trillado a mas no poder y me refiero al vaso medio lleno, medio vacío,
dependerá de muchos factores personales el cómo veamos este vaso. Ahora bien,
¿Quién está en lo correcto y quien no? Todos y nadie a la vez. Lo correcto
entonces aparece como un juicio que al ser emitido por un individuo es una
percepción de las cosas, una manera de interpretar un hecho.
¿Qué hacer entonces cuándo dos realidades
inconexas se enfrentan? Lo primero será entender que los hechos en si son
neutros, las cosas no son ni buenas ni malas, solo son hechos. Para entender
este punto, quiero que pensemos en la naturaleza. Ocurrió a comienzos de este
año, en Brasil, el 8 de enero. En un lugar vacacional, una enorme masa de roca
y tierra se desprendió, dejando un saldo de 7 personas fallecidas.
Inmediatamente nos volcamos a las redes sociales a ver qué había pasado, como
sucedió y empezamos a leer los comentarios. Hubo uno que me llamó la atención
más que los demás y decía: “La naturaleza no es ni buena ni mala, solo está
haciendo lo que sabe hacer: ser ella”
El comentario es muy crudo, sin embargo, es un
hecho. La naturaleza no se dijo a sí misma: mira estas personas vacacionando,
¿Qué pasaría si este pedazo de roca cayera sobre ellos? El pedazo de roca solo
se desprendió y las personas estaba allí. ¿Qué habría pasado si en vez de 7
fueran 70 los paseantes? ¿Y si no hubiese nadie allí en ese momento qué? De
seguro las percepciones son muy diferentes respecto al mismo suceso en cada
escenario. 7 muertos son una tragedia, 70 una catástrofe. Los adjetivos habrían
cambiado por mucho y sería ya no algo local, sino de orden nacional: cerrarían
el balneario, emprenderían diversos planes de acción y a futuro, lugares
similares estarían vetados para el público. De no haber ocurrido estoy solo se
hubiese desprendido una roca y caído sobre al agua, quizá no estaríamos
hablando de esto hoy. Entonces, según las consecuencias, tenemos 3 diferentes
realidades, todas reales y ninguna real en sí.
¿Qué hacer entonces? Aceptar primero el hecho
que la realidad está determinada por el observador. Cada uno de nosotros es un
observador diferente al otro y la visión de las cosas es tan diversa como
nosotros. Entendiendo esto, podemos comprender entonces porque un hecho tiene
tantas miradas y todas pueden enriquecer la discusión. No se trata de hacer que
los demás piensen y vean el hecho cómo yo y entran desde allí a aniquilar la
posición del otro (o al otro) con tal de imponer nuestra idea. Eso destruye la
posibilidad de crecer desde las vivencias del otro e impiden el avance de las
civilizaciones. Es claro que las conquistas, los procesos de colonización de un
imperio, un reino, un país hacia otros, conlleva a la destrucción de la diversidad
lingüística, cultural, vivencial del conquistado. Un informe de 2019 del Banco Mundial,
expone que:
“La mitad de los idiomas que existen hoy en todo el
mundo se extinguirá durante este siglo. En el caso de
América Latina y el Caribe, uno de cada 5 pueblos
indígenas ya ha perdido su idioma nativo: en 44 de esos
pueblos ahora hablan español y en 55 lo hacen en
portugués”
Es decir. La riqueza inmaterial de los pueblos
está desapareciendo, desde la perdida de su idioma nativo desplazado por
idiomas foráneos. Se entiende también que en un mundo cada vez más conectado,
se necesita de una unidad lingüística que ayude al desarrollo de actividades
humanas como el comercio o la educación, pero, que esto conlleve a la
desaparición de otros idiomas, es algo que no es poco importante. ¿Acaso no
podrían convivir estas dos formas diferentes de ver el mundo, desde realidades
lingüísticas diferentes? Y así como las lenguas, las ideas diversas des un
mismo hecho podrían convivir y enriquecer la conversación.
El respeto entonces por la realidad e identidad
del otro, la compresión de su mundo y el descubrimiento desde la diferencia de
puntos en común, podría hacer de nuestras sociedades lugares más cordiales, mas
vivibles, incluso más humanos. Comprender que desde las diferencias, con un
poco de esfuerzo y superando el ego que nos lleva a querer convencer al otro
que nuestra realidad es la única, nos puede llevar por un nuevo rumbo.
De esto que estoy en este momento hablando lo
podríamos aplicar a nuestro país. A construir una realidad multicultural, multicolores,
desde diferentes ángulos. Entender que somos un país diverso nos puede hacer
dar el salto hacia adelante que nos ponga en la orbita mundial. No por lo que
ahora es nuestro país a los ojos del mundo, sino porque seamos un ejemplo de
trabajo en equipo, de riqueza cultural y de una realidad atravesada por
diferentes visiones.
Tu tienes razón: también el otro y en ese universo de posibilidades, podemos encontrar cosas que de seguro nos van a servir y nos van a ayudar a crecer.
Crezcamos

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