jueves, 7 de julio de 2022

La Posibilidad del Perdón

En los últimos días, acá en mi país se ha venido hablando mucho acerca del tema de la paz; en el informe final de la Comisión de la Verdad, se hizo un énfasis especial en el tema que contar la verdad no puede ser usado como un instrumento de venganza. En su presentación del informe final, el Padre de Roux, hablaba justamente de eso y el presidente electo Gustavo Petro, habla siempre del perdón, cómo uno de los componentes de la búsqueda de la paz.

El perdón tiene una definición un tanto borrosa para nosotros

No por la complejidad de lo que se promulga allí, sino por la poca aceptación que tenemos del concepto. En la página de la Clínica Mayo, en la sección “Estilo de vida Saludable “, trae una definición de perdón que, en lo personal, me parece precisa para definir el fenómeno del perdón y la idiosincrasia nuestra: “Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza”. (Mayo, 2022)

Y esto contrasta con la definición popular que tenemos y que oímos muchas veces, en boca de familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.; “Yo perdono, pero no olvido”

Ahora, el no olvidar conlleva necesariamente a alimentar un rencor, un sentimiento de venganza, un sentimiento de que algo me falta para terminar de estar bien. A lo largo de muchas conversaciones con diferentes tipos de personas, ese “algo” que falta es el deseo de ver a la o las personas, el sufrir el mismo o más dolor del que yo fui víctima. En el momento en que se pueda configurar la venganza, se tendrá la “Paz” que esta persona requiere; ahora quien fue víctima, ¡se convierte en victimario! Y el ciclo continua…

Una paz no se puede construir así. Y la paz no es la que se negocia con los grupos armados, no. La paz es la que construimos nosotros a diario: con el hermano, con el vecino, con el compañero de trabajo. La paz se construye desde el interior de nuestro hogar.

 

Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza”.

Para poder entonces hablar de una paz verdadera, retomemos el tema del perdón. No hay perdón sin olvido de la afrenta recibida, sin la posibilidad de soltar ese pasado que nos aflige (porque así lo decidimos), hacer un borrón y cuenta nueva y seguir adelante. ¿Qué tan difícil puede ser? Requiere de ciertos requisitos:

1.       Entender lo que sucedió en su momento y comprender el contexto de dicho momento, toda vez que una acción sin contexto, carece de sentido (ya hablaremos en otro espacio de la neutralidad de los actos)

2.       Comprender los motivos o los sin sentidos de la situación y cuál fue su influencia para la realización de la afrenta recibida

3.       Validar con el otro (si es posible) que ocurrió y expresar el malestar que se recibió en su momento: es decir, que el otro entienda que lo que hizo fue un acto dañino.

4.       Cuantificar la ofensa y el daño recibido: ¿es tan grande como se cree que es?

5.       Entender que participación tuvimos y cuanta responsabilidad (por acción u omisión) de lo ocurrido puede recaer en nosotros

6.       Perdonarnos a nosotros mismos

7.       Perdonar y olvidar al o los causantes de dicho suceso

8.       Soltar este evento, entendiendo que ya dicho evento pasó y que solo se está repitiendo en nuestra mente.


9.       Empezar una nueva relación, consigo mismo, libre de ese peso que implica la Sed de Venganza que nos acompañaba

10.   Si es posible, con el (los) causantes de dicho mal, empezar una relación desde el perdón, el respeto y el compromiso que situaciones similares no vuelvan a darse

Esto es parte de un trabajo de limpieza mental que se debe hacer. Los colombianos, los humanos mejor aún, debemos trabajar desde nuestro interior para promover una sana relación con nosotros. Sin ataduras al pasado que nada nuevo nos puede ofrecer; el pasado no tiene nuevas frases para decirnos. El solo sabe repetir lo que ya está escrito y adicional, lo que queremos escuchar. Debemos tener la capacidad de escuchar otras voces, voces del futuro que nos muestren un camino diferente.

Dentro de este trabajo de limpieza mental está la tarea del soltar. Soltar no es más que dejar ir para tener la posibilidad de recibir lo nuevo. Ese dolor de hace tantos años, ese anhelo al pasado porqué “Todo tiempo pasado fue mejor”; para nosotros, es poca la posibilidad que tienen los otros de redimirse y de cambiar: eso es lo que debemos soltar. Escuché alguna vez que el ser humano no es consciente de su propia vida ni la valora como es, porque tiene la idea de la inmortalidad, y siempre está pensando en la muerte como un enemigo lejano que nunca le va a tocar; a manera de símil, podemos comparar esa situación con la posibilidad del perdón al otro: creemos que somos inmunes al error y que solo es una cuestión del otro. ¿Qué creen que pasará por nuestra mente cuándo seamos nosotros los NO Perdonados?

Abramos las posibilidades de ver al otro con misericordia: Wikipedia la define como “la disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación.” (Wikipedia, 2022). La definición está alejada de todo halo religioso y centra en cualidades y actividades humanas: Compasión, sufrimiento ajeno, amabilidad, asistencia, perdón, reconciliación.

Se me ocurre, llegado a este punto que la falta o la perdida de la capacidad de perdón, tiene que ver con nuestra falta de humanidad, o al revés: hemos perdido el sentido de humanidad a tal punto que no vemos la necesidad de perdonar. Frases cómo “Errar es humano y perdonar Divino”, o “El Perdón lo otorga Dios”, nos han desligado, nos han quitado la responsabilidad de incluir en nuestras vidas el regalo del perdón: ese vecino que…, el hermano que me hizo…, mis padres que…, les pregunto a las personas que viven con Dios en la boca (más no en el corazón): ¿Creen que Dios se va a meter en los $50000-USD12 que esa persona no les pago y que nunca pudo perdonar por eso? (por cierto, si esa es la situación simplemente no le vuelva a prestar dinero a esta persona, pero deje de meter inteligencias superiores en peleas de $50000-USD12)

 

“¿Qué creen que pasará por nuestra mente cuándo seamos nosotros los NO Perdonados?”

No quiero meterme en asuntos religiosos, solo uso esta idea para ver que la mayoría de nuestros conflictos diarios, se pueden resolver de diversas maneras, pensadas y menos emocionales: dialogue, escuche, de la oportunidad que el otro diga lo que pasó, dimensione realmente lo que pasó, perdone, olvide, limpie y dele a la vida una segunda oportunidad. Por cierto, ¿sabe en este momento para quien es la otra oportunidad?

 

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada destacada

El éxito no es un destino, es el camino

El éxito es una meta que muchas personas persiguen en sus vidas. Aunque la definición de éxito puede variar de persona a persona, generalmen...